Camino de los castaños (Hoyos)

El camino de los castaños de Hoyos es perfecto para un agradable paseo, especialmente en otoño. Se trata de una ancha pista en buen estado que tarda en recorrerse no más de una hora y que une la carretera de Cilleros a Hoyos con la Ex-205 que se dirige a Valverde del Fresno. Como su nombre indica, buena parte del trayecto está acompañado por un denso bosque de castaños jóvenes que ocupa parte de la ladera oriental de la Sierra de Santa Olalla, ladera que observa de lejos la bonita localidad de Hoyos, cuya iglesia podemos otear en repetidas ocasiones desde el camino. Dos propuestas diferentes planteo para disfrutar la ruta, ambas circulares. A paso sosegado, las dos se cubren en algo más de dos horas.





La primera parte de un tramo abandonado de la antigua carretera de Valverde desde el que, a la izquierda, salen dos caminos, el ascendente nos permitirá recorrer la ladera oriental desde la sierra de Santa Olalla entre un denso robledal (fotos superiores) y luego virar hacia la izquierda y descender para buscar el camino de los castaños que nos llevará de nuevo al inicio del recorrido. En el primer tramo de robledal observamos desde lo alto el castañar que después transitaremos, divisando nítidamente la pista que serpentea partiéndolo en dos (foto inferior).




La segunda opción nace y termina en la localidad de Hoyos y es mi preferida. Desde la calle de la Cruz en la parte alta del pueblo, entre muros de piedra y huertos con frutales y olivares, recorremos el comienzo del viejo camino empedrado que iba de Hoyos a Trevejo. Poco a poco la mano del hombre cede paso a la naturaleza, el camino asciende rodeado de muros de piedra y bancales, pero ya abandonados y colonizados por un denso bosque de robles y castaños.
En 40 minutos alcanzamos un cruce de caminos, el de la izquierda es el nuestro. Como dijimos, se trata de una pista ancha y en buen estado (ver fotos inferiores) que recorremos relajadamente hasta llegar a la carretera de Cilleros, desde donde volvemos al pueblo tras pasar por la Ermita del Cristo.




Recoger castañas en otoño inmerso en un festín de colores, el ruido al pisar las hojas secas en invierno moviéndote por un paisaje fantasmagórico, verdor apabullante del castañar en primavera que provocan una euforia incontenible. Todo esto se disfruta en este camino mejor que en ningún otro sitio de la Sierra de Gata.

1 comentario:

  1. Cuando regrese a la Sierra haré este recorrido. Imposible no hacerlo después de leer tu entrada...

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