Olivares serragatinos

Olivar cercano a Villasbuenas a finales del otoño

La Sierra de Gata es sus robledales, sus castañares, sus pinos y sus encinas y alcornoques pero, sobre todo, es sus olivares.
El olivo ha constituido tradicionalmente la base de la economía gateña. Ha modelado el paisaje, lo ha humanizado sin agredirlo. En valles o en laderas con bancales, los olivares ocupan hoy un espacio en regresión, bastante menor que antaño, retrocediendo hacia las tierras tierras mejores y más accesibles. El descenso demográfico y el abandono de la agricultura se han aliado para disminuir la presencia del olivar en la Sierra pero no han conseguido que la abandone.

Olivar en primavera cerca de Eljas
Olivares entre pinos y castaños en el valle del arroyo San Blas, junto a Gata
Olivar visto desde el interior del bosque galería que rodea la Rivera de Gata
a la altura del camping de la localidad de Gata
Me gustan los olivos gateños, pequeñitos, peleando por sobrevivir entre los bosques y el matorral; a menudo abandonados a su suerte, son invadidos por la maleza, casi no se distingue en el paisaje.
En otoño, con la recogida de la aceituna paseo entre ellos y disfruto del trasiego humano y el bullicio que por unas semanas los acompaña. Buenas aceitunas y buen aceite da esta tierra.


Olivos y viñas entre Cadalso y Torre de D. Miguel

Olivar cerca de Cadalso

Un mar de olivos se extiende entre Hernán Pérez y la Sierra de Dios Padre

Con su verde apagado pero perpetuo aportan un tono más a la amalgama de verdes serranos: el verde intenso y alegre de castaños o madroños, el también matizado de las encinas, el más oscuro del alcornoque, el variable del roble, más claro en la primavera y más marchito con el calor del verano, finalmente el verde neutro, algo anodino, del pino.
En otoño, cuando el bosque caducifolio se torna amarillento, ocre o rojizo, el olivo mantiene imperturbable su color, que no cambia tampoco en invierno, momento en que el pino y el olivo son los únicos que impiden que el paisaje se vuelva totalmente fantasmagórico. En mayo, con la floración, el olivo se transforma  por un corto periodo y abandona su tono apagado habitual.


Olivos y Robles entre Valverde y Eljas 

Olivos cerca de Torre de D. Miguel

Olivos  en ladera en el Valle del arroyo San Blas, cerca de Gata

Olivar junto al arroyo de las Cabreras (Gata)

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