Paisajes en continuo cambio. Estaciones del año en Sierra de Gata

Fotos inferior y superior. Primavera en la dehesa boyal de Santibáñez,
en las cercanías del paraje de "Los Pajares"



El paso de las estaciones no se siente igual en el llano que en la montaña. En Extremadura nuestras dehesas y bosques de encinas y alcornoques mutan a lo largo del año, pero lo hacen sin estridencias, suavemente, quizás la época más marcada es el largo y seco estío. En las montañas del norte de la región todo es diferente y los cambios son más acentuados, la presencia de bosques caducifolios de roble-robollo y castaño garantizan transformaciones agudas del paisaje, haciendo de cada momento de año un periodo único.

La PRIMAVERA se muestra con todo esplendor en las montañas, habitualmente regadas con abundantes precipitaciones. El renacimiento de los bosques caducifolios crea una sinfonía de verdes que se mezcla con la enorme variedad de flores que tapizan sus praderas y cubren su sotobosque. El majuelo florece, también lo hace la retama, la jara. Hay lugares en la Sierra especiales en primavera, tengo predilección por las dehesas de roble que se extienden entre la Sierra de Santa Olalla y Trevejo, en la zona del pantano de La Atalaya, también por la dehesa boyal de Santibáñez, donde es un inmenso placer pasear mientras caminas hacia el paraje de "Los Pajares", de ineludible visita.


Fotos inferior y superior. Verano junto a Gata


En el VERANO extremeño la naturaleza sufre, es puesta a prueba por un largo periodo extremo, seco y muy caluroso, que resulta, sin embargo, mucho más soportable en las montañas. En la Sierra de Gata las precipitaciones abundantes el resto del año son una reserva clave que permite saciar los manantiales y mantener vivos los cursos de agua relevantes, que conservan un caudal digno también en verano. A todo ello se añaden las frecuentes tormentas veraniegas y las noches frescas, permitiendo que el paisaje no se agoste del todo, mantenga cierta vitalidad a la espera del otoño. En las zonas de umbría y bajo el dosel de los bosques de ribera uno puede sentir el frescor incluso en las horas centrales del día.


Fotos inferior y superior. Otoño muy cerca de San Martín de Trevejo

Quizás el rey sea el OTOÑO, cargado de amarillos, ocres y rojos en multitud de matices. En las zonas donde castaños y robles predominan (San Martín, Villamiel, Santibáñez) una alfombra de colores cubre los montes, que se enriquece con el verde de alcornoques y pinos aislados: así ocurre en el camino del Puerto de Santa Clara, la Sierra de la Cachaza o en el Teso Carranco. En otros lugares ese bosque caducifolio no es tan predominante pero su presencia entre los pinares  y en pequeños bosquecillos permite sentir también el latir del otoño: es el caso de los bellos parajes en los alrededores de la Almenara que comparten Gata, Cadalso y Torre de D. Miguel, en el valle del arroyo Lágina de Acebo, en Hoyos en el Camino de los castaños, en Robledillo en el ascenso al puerto o en Perales en la zona del Canchal del Burro y el arroyo Valdelasheras.


Fotos inferior y superior. Invierno junto a Cadalso, en la falda de la Almenara


El INVIERNO es el gran desconocido en la Sierra de Gata. En verano se inundan de visitantes sus piscinas naturales, en primavera y otoño todo el mundo viene atraído por sus paisajes, pero en invierno las montañas se quedan solas, con sus bosques caducifolios sin hojas, casi fantasmagóricos, con sus días cortos, fríos y, con frencuencia, lluviosos. Sin embargo, para mí es una gran época. Es un placer visitar en soledad paisajes evocadores bien pertrechado contra las inclemencias del tiempo: recorrer el Castañar de Ojesto en invierno o adentrarse en los bosques que rodean la Almenara de Gata no tiene precio.

Dejo aquí un sencillo vídeo con fotos de las cuatro estaciones en la Sierra. La mayoría de las imágenes son inéditas y hasta ahora no las he publicado en mi blog ENTRE MONTAÑAS.


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